Nati Natillas, la pionera propuesta que revolucionó el mundo del brunch en Zaragoza
Paula Álvarez, egresada en el grado de Enfermería, nunca imaginó que su carrera como violinista profesional le conduciría, años después, a fundar Nati Natillas, uno de los conceptos de brunch más creativos de Zaragoza.
Antes de emprender, Paula inició su carrera laboral como violinista profesional, tocando para orquestas de Francia, Alemania u Holanda. Aquel estilo de vida, marcado por la exigencia y la competitividad, la modeló profundamente. “La música me dio una mentalidad muy perfeccionista y disciplinada, que luego me ha aportado muchísimo”, recuerda. Sin embargo, descubrió con el tiempo que ese estilo de vida tan exigente y lleno de sacrificios no era sostenible en el tiempo.
Paula Álvarez regresó a Zaragoza y comenzó sus estudios en el grado de Enfermería en la Universidad San Jorge. Fue una decisión tomada por vocación, “entré en la carrera con muchísima ilusión y recuerdo especialmente los primeros años, en los que me apasionaron las asignaturas de salud mental”.
Durante ese mismo tiempo, Paula compaginaba su trabajo en hostelería con los estudios. “Descubrí un sector que me encantaba, en el que podía pasar horas sin darme cuenta. Así que, en paralelo al grado de Enfermería, empecé a formarme en hostelería, restauración, gestión, marketing gastronómico, pastelería... Fue una auténtica locura compaginar todo, pero fueron años muy prolíficos”, confiesa Álvarez.
Su visión empresarial comenzó a tomar forma mientras continuaba la carrera, y junto a su socio decidió lanzar su primer proyecto hostelero: Nati Natillas, un negocio gastronómico que abrió sus puertas el 28 de diciembre de 2021, cuando Paula aún cursaba cuarto de carrera. “En ese momento, el nicho del brunch no estaba explotado. Veíamos esta tendencia en otras ciudades europeas y decidimos implementarlo aquí. Emprendimos este proyecto con financiación propia, fue una época de muchísimo esfuerzo”, afirma nuestra alumni.
Además, por exigencias de la propia demanda, Paula y su socio crearon también Desayunos Ángela María, un servicio de desayunos a domicilio y catering. “Quisimos diferenciar este proyecto con otra marca comercial por un tema de fortaleza económica y de negocio, de sustentarlo sobre varias patas”.
Paula Álvarez destaca las formación y visión trasversal que le aportó la Universidad San Jorge. De hecho, la egresada recuerda una valiosísima lección que aprendió durante unas prácticas en cardiología. “Me tocó cubrir una noche crítica porque había fallado personal. Yo era una enfermera todavía inexperta y tuve que enfrentarme por primera vez a una paciente que entró en parada cardiaca. Gracias a los protocolos conseguimos actuar a tiempo y salvarle la vida”. Aquella experiencia marcó un antes y un después en su mentalidad como empresaria. “Entendí que lo que le faltaba a mi negocio eran sistemas y procesos, los protocolos. No era cuestión de trabajar más, sino hacerlo acorde a una estructura. Empecé a aplicar esa lógica al mundo empresarial: crear procesos, delegar, profesionalizar a mis trabajadores, etc. Ahí fue cuando mi socio y yo empezamos a tomar verdaderamente las riendas del negocio”.
Además, Paula destaca la presencia de referentes en la universidad. “El emprendimiento no se suele contemplar en carreras como la Enfermería, pero yo tuve la suerte de cruzarme con Marta Espartosa, una docente y enfermera pediátrica que lanzó un proyecto muy bonito de lactancia. Fue entonces cuando aprendí que, si tú tienes esa hambre, siempre hay una salida emprendedora que a lo mejor no habías contemplado cuando empezaste la universidad”.
Esta transformación dio paso a una segunda etapa: la de mentora. A raíz de su experiencia, nació Empresaria con Mandil, una iniciativa con la que Paula asesora a hosteleros con el objetivo de que aprendan a gestionar eficientemente, liderar, comunicar adecuadamente y aplicar sistemas para profesionalizar sus empresas. “Quería ofrecer una figura que a mí me habría gustado tener: alguien que me guiase. En este proyecto comparto mi visión de la hostelería: que no tiene por qué depender de tu dedicación constante, que puedes liderar sin quemarte, porque esto no va de estar, sino de saber dirigir eficientemente todas las áreas”.
La propuesta no siempre ha sido fácil de transmitir en un sector muy tradicional. “La primera recepción fue complicada. Me decían: ‘esto se ha hecho así toda la vida’. Yo tengo 33 años y muchas veces me toca decirle a un hostelero de 50 que hay otra forma de hacer las cosas.”. A través de mentorías one to one, formaciones y acompañamiento, Paula ha logrado ayudar a otros a redirigir sus negocios: “Lo que me mueve no es la economía, es ese hostelero que te mira y te dice: ‘yo ya no podía más’, y luego te da las gracias. Eso es impagable”.
A día de hoy, compagina la gestión de estos tres negocios y ya planea otros retos. Le gustaría abrir nuevas sedes de su marca en otras ciudades donde el nicho brunch aún está por explotar, y seguir explorando conceptos gastronómicos innovadores. “Soy muy creativa, eso me viene de la música. Tengo mil ideas de nuevos formatos. Nati Natillas funciona, es rentable, pero esa hambre creativa me empuja a seguir trabajando”.
Además, no descarta volver a las aulas. “Si tuviese que estudiar otra vez, sin duda volvería a la Universidad San Jorge. Es una universidad que te permite crecer, dentro y fuera de la carrera. Te da flexibilidad, te acompaña, no te deja a tu suerte. Me encantaría estudiar algo como Marketing o Dirección de Empresas para complementar lo que ya estoy haciendo”.
Para quienes están estudiando y se plantean emprender, su consejo es claro: “La pasión es importante, pero la estructura lo es aún más. Puedes amar lo que haces, pero si no sabes gestionarlo, el negocio te termina engullendo. La clave está en combinar corazón y cabeza; es la única forma de tener un proyecto sostenible”.
Paula forma parte de nuestra comunidad de emprendedores, una generación que no solo entiende el negocio como una fuente de ingresos, sino como un medio para transformar a los demás. Y en ese recorrido, su paso por la Universidad ha sido, según sus propias palabras, “una pieza fundamental para crecer, reflexionar y reinventarse”.