Alejandro Vallespín, egresado de Comunicación Audiovisual: "The Animal Brand surgió de una mezcla de curiosidad, intuición y ganas de construir algo propio"
¿Cómo surgió la idea de crear The Animal Brand?
The Animal Brand surgió de una mezcla de curiosidad, intuición y ganas de construir algo propio.
Cuando empecé a conectar con el mundo de la empresa, descubrí que disfrutaba mucho entendiendo cómo funcionaban los negocios: por qué unas marcas conectan y otras no, por qué algunas empresas venden bien y otras, teniendo buen producto, no consiguen explicarse.
Ahí me di cuenta de que el marketing podía ser mi forma de expresarme dentro del mundo empresarial. No solo como una disciplina creativa, sino como una manera de pensar, ordenar y hacer crecer proyectos.
La agencia nace de esa intuición: crear un espacio desde el que ayudar a empresas a entender mejor su mercado, comunicar con más claridad y tomar mejores decisiones de marketing.
¿Qué valor diferencial tiene la empresa?
Creo que nuestro valor diferencial está en la mirada estratégica.
No entendemos el marketing como una lista de tareas: hacer una web, publicar en redes, lanzar campañas o posicionar en Google. Todo eso puede ser necesario, pero solo tiene sentido si responde a una dirección clara.
Antes de proponer acciones, intentamos entender bien el negocio: qué vende, a quién, cómo compite, dónde está perdiendo oportunidades y qué necesita realmente para crecer.
A partir de ahí, combinamos estrategia, creatividad, análisis y ejecución. Intentamos ser una agencia cercana, pero también exigente. Nos gusta bajar las ideas a tierra y convertir el marketing en algo útil, medible y conectado con la realidad de cada cliente.
¿Cuáles son los principales obstáculos a los que te has enfrentado?
Uno de los principales obstáculos ha sido aprender a pasar de emprendedor a empresario.
Al principio todo depende mucho de ti: vender, pensar, decidir, resolver problemas, cuidar clientes y empujar el proyecto. Eso tiene una parte bonita, porque notas que cada avance depende directamente de tu energía, pero también tiene un límite.
Con el tiempo entiendes que construir una empresa no va solo de trabajar mucho, sino de crear método, equipo, cultura y procesos. Ese cambio no siempre es fácil.
También hay un obstáculo muy presente en el día a día: conseguir que los potenciales clientes vean en el marketing digital las mismas oportunidades que nosotros vemos.
Muchas empresas tienen buen producto, buen servicio o una marca con potencial, pero todavía perciben el marketing como un gasto, una acción puntual o algo que “hay que hacer” porque toca. Para nosotros, el reto está en ayudarles a verlo como una palanca real de crecimiento: una forma de ordenar el negocio, generar oportunidades, tomar mejores decisiones y competir mejor.
Otro aprendizaje importante ha sido saber elegir. Elegir clientes, oportunidades, prioridades y también saber decir que no. A veces parece que crecer es aprovecharlo todo, pero muchas veces crecer bien implica enfocar mejor.
¿Qué consejos le darías a los alumnos que quieran emprender?
Les diría que emprender no va tanto de tener una gran idea como de ser capaz de convertirla en algo real.
Hay que salir al mercado, hablar con clientes, vender, equivocarse, ajustar y seguir. La idea inicial casi nunca es perfecta. Lo importante es tener capacidad de aprender rápido y no quedarse bloqueado esperando el momento ideal.
También les diría que emprender exige más responsabilidad de la que parece desde fuera. Tiene una parte muy estimulante, pero también obliga a tomar decisiones con incertidumbre, asumir errores y sostener el proyecto cuando las cosas no salen como esperabas.
Y, sobre todo, les recomendaría que emprendan desde algo propio. No por moda, ni por escapar de un trabajo, sino porque sienten que tienen algo que construir.
¿Qué destacarías de tu paso por la Universidad San Jorge?
De mi paso por la Universidad San Jorge destacaría que fue una etapa en la que empecé a abrir la mirada.
La universidad te da conocimientos, pero también te pone en contacto con personas, ideas y referencias que acaban influyendo más de lo que parece en ese momento.
En mi caso, la comunicación, la creatividad, el marketing y la empresa fueron piezas que poco a poco fueron conectando. Con perspectiva, veo que la USJ forma parte de ese camino que me llevó a encontrar mi sitio en el cruce entre estrategia, negocio y creación.
También valoro mucho mantener el vínculo con la universidad desde otro lugar, ya como profesional y emprendedor. Hace que mires esa etapa con más perspectiva y con bastante agradecimiento.