El ciclo "Educación e identidad docente" del máster del Profesorado de la USJ dedica una sesión a la salud mental y la educación
El máster del Profesorado de la Universidad San Jorge celebró ayer la tercera sesión del ciclo “Educación e identidad docente”, tratando, en esta ocasión, la importancia de la salud mental en el contexto educativo.
José Manuel Granada, enfermero especialista en salud mental, asesor técnico de la Dirección General de Salud Mental y colaborador de la Unidad Técnica de Salud Mental del Departamento de Educación, explicó que, entre las notificaciones de ideación suicida entre los jóvenes, “un 5% se catalogan como riesgo alto” y detrás hay “determinantes claros y comunes, aunque cada caso es individual”.
Advirtió de que “el pico de la curva de casos notificados podría esperarse en ESO o Bachillerato, por la época vital en la que se encuentran los alumnos, pero ha habido una transición y se ha desplazado hacia los últimos cursos de Primaria y los primeros de Secundaria”. Por este motivo, manifestó que hay que conocer los datos “para hacer prevención antes de que aparezca el malestar”.
A través de las preguntas planteadas en la mesa redonda, José Manuel Granada también destacó una tendencia observada en los adolescentes: “Vemos que dicen que tienen ansiedad, toc o bipolaridad, pero no saben realmente qué implica. Ponen nombres y etiquetas a un malestar propio de la vida, que podrían superar con determinadas herramientas sin necesidad de patologizarlo”.
Silvia Navarro, psicóloga experta en infantojuvenil y terapia familiar, y orientadora de Bachillerato en Escuelas Pías Montal Calasanz, estuvo de acuerdo con esta reflexión. “A veces, el adolescente puede superar esa ansiedad y eso no implica que tenga un trastorno, sino que están ocurriendo cosas en su vida, pero que puede gestionar y se le pasarán”, ejemplificó.
También explicó que “en los últimos años”, ha observado “cambios en la manera en la que los adolescentes afrontan las preocupaciones propias de esta etapa”. En su opinión, estos cambios pueden verse influenciados por “las pantallas, las redes sociales y el vivir constantemente conectados”. Esta percepción fue corroborada por María José Ochoa, psicóloga clínica, experta en psicología de emergencias y cofundadora de LIANA, quien expuso que la era de la tecnología ha provocado “un cambio en el ritmo de vida, porque vivimos en sistemas multitareas, hiperactivados e hiperalerta, hiperestimulados desde el exterior y sin tiempo para pensar en nosotros mismos y en los demás”.
Este contexto “afecta a familias y docentes”, por lo que instó a pensar “qué sociedad y qué tipo de seres humanos queremos formar”, porque “la forma de entender la vida y la educación influirá”.
Asimismo, también señaló que, aunque se debe educar y acompañar a niños y jóvenes, no hay que caer en la sobreprotección, pues así se crean adultos ansiosos. “Si le digo a mi hijo que no puede ir de intercambio porque le pueden pasar cosas malas, le estoy transmitiendo, primero, que el mundo es un lugar peligroso, y segundo, que él no es capaz de enfrentarse a ello”, explicó.
El ciclo “Educación e identidad docente” continuará el 10 de marzo con la proyección y cinefórum de la película “Maestros” y el 7 de abril con la ponencia de clausura de David Bueno.