Alumni en USJ... Javier Calvo
Javier Calvo estudió en la USJ el grado en Periodismo y el máster en Marketing y Comunicación Corporativa. Además, es doctor en Comunicación y Licenciado en Historia del Arte.
Actualmente, es profesor en los grados en Comunicación Audiovisual y en Diseño y Desarrollo de Videojuegos. Su línea de investigación está centrada en la representación de realidades sociales en el discurso audiovisual, especialmente en ficción televisiva y videojuegos; los estudios de género y las sexualidades diversas; el análisis ideológico del discurso y el ámbito de los estudios culturales.
¿Qué te impulsó a quedarte en la USJ como docente e investigador?Sinceramente, no fui muy proactivo al respecto hasta el final de mi tercer curso en la USJ. En ese momento, se me sugirió la opción de continuar como docente al terminar los estudios. La universidad estaba preparando un plan de Doctorado y vieron en mí un perfil adecuado para ello, así que cuando se lanzaron las primeras becas solicité una de ellas y, finalmente, me fue concedida. Es cierto que había un fuerte interés personal en la parte de investigación, que había podido desarrollar a lo largo de distintos trabajos y proyectos durante la carrera. Siempre me gustó analizar el impacto de la cultura popular y la imagen, los significados sociales que esta encierra, y podía canalizar ese interés a través de esta profesión. En cuanto a la docencia, es algo que fui considerando mientras estudiaba; me di cuenta de que esa vía podía resultar igualmente estimulante.
¿Qué significa para ti la docencia?
Se ha convertido en una de mis labores favoritas. Entrar en el aula no solo significa impartir un contenido y trabajar con los alumnos y alumnas. También es aprender de ellos y ellas, entender sus problemáticas y compartir sus realidades cotidianas. Y, sobre todo, también implica darte cuenta de que vas cumpliendo años, mientras que tu alumnado sigue teniendo la misma edad, y eso te obliga a actualizarte en muchos aspectos. Llevo ya quince cursos como profesor en la USJ, y me sorprende ver lo rápido que ha pasado todo. Pero, más allá de eso, es una labor que puede resultar muy gratificante; cierto es que hay personas más interesadas que otras en lo que les cuentas, pero, en general, me ha dado muy buenos momentos.
¿Y la investigación?
Como he indicado, este terreno me había interesado desde siempre: puedes hablar de temas muy específicos que te gustan particularmente, analizarlos desde otros puntos de vista y establecer cierto conocimiento oficial con ello. Sin embargo, no siempre es fácil canalizarlo: la investigación es una tarea muy ardua. Supone uno de los pilares fundamentales del trabajo de profesor universitario, pero el día a día y las cargas de gestión limitan bastante tu tiempo para ello. Aun así, cuando ves publicado algún artículo tuyo o participas en algún foro de debate, siempre sientes satisfacción por poder compartir tus ideas e intereses con el resto de profesionales del ámbito.
¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
La parte más humana: el contacto con estudiantes y compañeros de profesión cuando compartes una buena clase, un proyecto de investigación, un viaje de trabajo, unas jornadas… Conocer a gente de otras universidades, incluso fuera de España, me encanta. He podido viajar por trabajo a distintas ciudades en nuestro país e incluso a centros en otros países. Mi mayor pasión es viajar, así que poder compaginarlo con el trabajo es de las mejores experiencias que puedo tener como profesional.
¿Qué es lo que más te sorprendió al conocer la USJ “desde el otro lado” como trabajador?
Quizá resulta un poco naif decir esto, pero… descubrir que los profesores también son personas. Que no son máquinas que vienen al aula a soltar su discurso y luego vuelven a la base de carga. Que tienen sentimientos, emociones, días buenos y malos, que su trabajo se ve afectado por todo ello y que también tienen una vida personal que puedes compartir. Se acaban convirtiendo en amigos y amigas, personas muy cercanas a ti. Ten en cuenta que, al final, pasamos muchas horas juntos; buena parte de tu vida diaria se desarrolla en torno a su compañía. Ahora yo soy uno de ellos y de vez en cuando me toca recordar a mis estudiantes que yo también soy persona…
Un profesor que te marcó en tus años como estudiante…
Siempre hay muchas personas que te influyen, incluso sin saberlo. Obviamente, debería nombrar aquí a Manuela Catalá, la primera persona que me sugirió la idea de formarme como docente cuando fui alumno suyo en tercero de carrera; luego se convertiría en mi directora de tesis y me acompañaría durante todo ese proceso. Su apoyo resultó inestimable. También destacaría a Nerea Vadillo, quien ya no trabaja en la USJ porque ha seguido otros proyectos profesionales; en su momento era la decana de la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales y la persona que me guio en la beca de colaboración que obtuve durante cuarto de carrera. Los primeros pasos de docente los di con ella, y le estoy muy agradecido.
¿Nos cuentas alguna anécdota que te haya ocurrido como estudiante o como profesor?
La época de cuarentena dio mucho de sí. Aunque no es una época que recuerde con cariño (creo que nadie lo hace), las clases online daban pie a muchas anécdotas. Había gente que se conectaba en pijama, o aprovechaba para poner fondos de pantalla divertidos… Quizá no suene muy profesional, pero fue una época complicada y, al menos, estos detalles le quitaban hierro al asunto.
¿Mandas un mensaje a tus alumnos que te gustaría que te hubieran dado cuando tú lo eras?
Sobre todo, que se dejen guiar por quienes son realmente y que no dejen que nadie borre su personalidad y su esencia. Que luchen por ser buenas personas y tener la mente abierta ante la diversidad del mundo. Y que busquen la ilusión, como sea. Es fundamental para la vida.