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¿Cómo surgió la idea de crear una clínica especializada en la salud integral de la mujer? Mi proyecto nació de una vocación, de una experiencia real y de ver que había una necesidad real que todavía no estaba suficientemente cubierta en Zaragoza. Cuando cursaba tercero de Fisioterapia en la Universidad San Jorge, tuve la oportunidad de realizar prácticas en un centro especializado en suelo pélvico y fue una experiencia que marcó mi camino profesional. Me llamó especialmente la atención la cercanía que se crea con las pacientes y el vínculo tan especial que se establece al acompañarlas en etapas tan diferentes de sus vidas: desde momentos tan bonitos como el embarazo y la maternidad, hasta otras situaciones más vulnerables en las que necesitan sentirse escuchadas, comprendidas y acompañadas. En aquel momento, la fisioterapia especializada en salud de la mujer todavía era una gran desconocida para muchas personas en Zaragoza, y sentí que había una necesidad real de dar visibilidad a esta especialidad y ofrecer a las mujeres un espacio en el que cuidar de su salud de forma integral. Así nació la idea de crear mi propia clínica: con la ilusión de acompañar a las mujeres durante el embarazo y el posparto, pero también de ayudarlas a cuidarse en las diferentes etapas de su vida, entendiendo que cada una tiene sus propias necesidades. Quería crear un lugar donde se sintieran escuchadas, cuidadas y acompañadas, y convertir esa vocación en mi proyecto profesional.
¿Qué valor diferencial tiene la empresa? Creo que nuestro principal valor diferencial es la implicación con cada una de nuestras pacientes, la individualización de cada tratamiento y el trato tan cercano y personalizado que tenemos con ellas. Además, contamos con un equipo de fisioterapeutas especializadas que estamos en continua formación y mantenemos una comunicación constante entre nosotras. Compartir conocimientos, contrastar valoraciones y trabajar de forma coordinada nos permite seguir creciendo como profesionales y ofrecer una atención de calidad, basada en la evidencia científica y, sobre todo, centrada en las personas. Más allá de los tratamientos, queremos que nuestra clínica sea un espacio de confianza en el que cada paciente se sienta cuidada y sepa que estamos implicadas de verdad en su bienestar. ¿Cuáles son los principales obstáculos a los que te has enfrentado? Emprendí muy joven, con tan solo 24 años, y creo que cuando empiezas un proyecto con tanta ilusión, las ganas de sacarlo adelante hacen que no seas del todo consciente de los obstáculos que pueden aparecer por el camino. A medida que vas creciendo, te das cuenta de que emprender no consiste únicamente en hacer aquello que te apasiona, sino que hay toda una parte de gestión, administración y economía para la que muchas veces no te sientes preparada. En mi caso, uno de los mayores retos ha sido aprender a gestionar esa parte empresarial, tomar decisiones y, en muchas ocasiones, no saber a quién acudir para encontrar respuestas o recibir orientación. Es un camino de mucha incertidumbre, pero también de crecimiento personal y profesional. ¿Qué consejos le darías a los alumnos que quieran emprender? A los alumnos que quieran emprender les diría que no se queden con las ganas de intentarlo. En la vida hay que atreverse a dar pasos que a veces dan vértigo, aunque eso no significa que haya que hacerlo sin pensar. Emprender son muchas horas de trabajo y no hablo únicamente de ejercer tu profesión, como la fisioterapia. Sino estar constantemente buscando nuevas oportunidades, resolviendo problemas, tomando decisiones y aprendiendo a gestionar un proyecto. Pero si hay vocación, ilusión y ganas de construir algo en lo que crees, todo ese esfuerzo merece la pena. No es un camino fácil ni siempre sale todo como esperas, pero te ayuda a crecer muchísimo, tanto personal como profesionalmente. Mi consejo es que se formen, que no tengan miedo a equivocarse y que, si tienen una idea en la que creen de verdad, se den la oportunidad de intentarlo. Porque, al menos en mi caso, volvería a hacerlo. ¿Qué destacarías de tu paso por la Universidad San Jorge? Siempre recomendaré cursar el grado de Fisioterapia en la Universidad San Jorge. Como antigua alumna, destacaría la calidad de la formación y la preparación con la que sales para enfrentarte al mundo laboral. Tienen unas instalaciones excelentes y un profesorado joven, implicado y en constante actualización. Además, tener ahora la oportunidad de volver a la universidad como docente me permite verlo desde otra perspectiva y valorar aún más la importancia de la formación, no solo a nivel teórico y práctico.