Hace más de 10 años que dejé la Universidad San Jorge y lo que aprendí durante mi etapa de estudiante me sigue ayudando inmensamente a día de hoy. Cuando me matriculé en la USJ no tenía ni idea de que quería hacer con mi vida ni lo tenía cuando me gradué. Ni siquiera lo sabía cuando acabé el máster en Fotografía, Video y Medios Relacionados del School of Visual Arts en Nueva York en 2012.

Fui descubriéndolo cuando le empecé a perder el miedo a equivocarme y probé muchas cosas. Pienso que existe mucha presión social para definirse profesionalmente, muchas veces a una edad demasiado temprana. Uno solo sabe lo que le gusta cuando lo prueba. Por eso yo compaginé trabajo como asistente de profesor, en la misma escuela de la que me gradué, y como asistente de fotógrafo para varios artistas, entre ellos, Beowolf Sheehan. Durante esos años también me dedique a desarrollar proyectos artísticos y participé en varios festivales de performances y exposiciones.

The Espejo Organization for the Arts

Cuando terminé mi máster empezó a crecer en mí la idea que terminaría siendo lo que hoy es EOarts, una empresa que guía y proporciona servicios de gestión de adaptación laboral para talentos, artistas y creativos extranjeros que quieren trabajar en los Estados Unidos. Utilizamos una estructura similar a la de una agencia de talentos; gestionamos los visados de trabajo de artistas visuales, actores, ilustradores, diseñadores, bailarines, cineastas, etc.; proporcionamos a nuestros clientes internacionales un apoyo personalizado en su transición al nuevo sistema laboral americano y les ayudamos a promocionar su trabajo y a cumplir con las obligaciones de su estatus de inmigración.

Cuando terminé mis estudios me encontraba preparando toda la documentación para solicitar mi visado de trabajo, la famosa visa O1, más conocida como “visa de artista.” El proceso me resultó muy complicado, confuso y solitario. Se trataba de compilar cientos de documentos con unas características y un lenguaje muy específico para demostrar que yo tenía lo que el departamento de servicios de ciudadanía e inmigración denomina “una habilidad extraordinaria”. Después de mucha ansiedad y angustia me otorgaron el visado en 2013. Es entonces cuando comencé a impartir talleres a estudiantes internacionales que querían solicitar a este mismo visado. Una cosa llevó a la otra, y empecé a organizar exposiciones con los mismos artistas que atendían mis talleres. Poco a poco más personas se interesaban por la información y el apoyo que ofrecíamos. Ya no solo atraíamos a artistas visuales sino también a bailarines, cineastas y diseñadores.

En el verano del 2014, finalmente creé The Espejo Organization for the Arts y abrimos una pequeña oficina en Bushwick, Brooklyn, el barrio con más artistas y galerías de Nueva York. Así, además de acompañar a los artistas, también desarrollamos varios proyectos culturales. Tenemos un programa de exposiciones que presentamos anualmente con todos nuestros talentos y hemos organizado festivales de performance y premios de cortometrajes, entre otros eventos.

Emprender en Estados Unidos fue más fácil de lo que nunca me hubiese imaginado. Este país está hecho para la innovación y para el emprendedor. Es cierto que no existe ningún tipo de ayudas ni subvenciones para la creación de pequeñas empresas, pero la facilidad con la que se puede crear un negocio en los Estados Unidos es, desde el punto de vista de un europeo, inaudito. Crear una empresa toma unas cuantas horas, la inversión inicial es irrisoria, puedes empezar tu actividad en el mismo momento que creas tu empresa, no existe ningún pago mensual obligatorio y solo pagas por lo que ingresas. Evidentemente, se necesita invertir mucho tiempo y muchas ganas, pero el entorno te apoya y, si sabes moverte, puedes lograr muchas cosas que, en otros países, debido a su rígida burocracia e institucionalización de ciertos campos profesionales, es simplemente impensable.

Desde nuestro primer año de actividad, hemos tenido la suerte de celebrar éxitos inimaginables que apenas podíamos haber vislumbrado cuando estos profesionales aterrizaban en los Estados Unidos. Una de nuestras artistas de efectos visuales consiguió trabajo en la película “Independence Day: Resurgence” y desde entonces trabaja para grandes producciones de Hollywood; nuestros diseñadores gráficos e ilustradores crean para The New York Times, The New Yorker, Facebook, Instagram, Google, Apple, Nike, Starbucks, y muchas otras conocidas empresas y marcas; nuestras diseñadoras de moda trabajan para Oscar de la Renta y Cartier y nuestros fotógrafos publican en Vogue y Elle. Además, nuestro último fichaje, el influencer de tecnología español Víctor Abarca, ya se encuentra trabajando para Verizon.

 

Etapa en la USJ

Habiendo conseguido todo esto, no puedo evitar echar la vista atrás y recordar con mucho cariño mis años en la USJ. Todos los conocimientos que adquirí en mi grado en Publicidad y Relaciones Públicas fueron una excelente cimentación para mi vida profesional y un gran ejercicio para lo que luego me encontraría en el mundo real. Desde las clases de creatividad para desarrollar toda la identidad corporativa de mi organización, hasta los principios empresariales que aprendí en empresa comunicativa, pasando también por las clases de relaciones públicas que todavía me ayudan en el desarrollo y organización de nuestros eventos.

Recuerdo con especial cariño a Nerea Vadillo, Joseba Bonaut y Sisa Sierra. Nerea no solo fue una gran mentora para mí, sino también se convirtió en una gran amiga. Joseba despertó en mí la pasión por el guion audiovisual y su apoyo me ayudó a ser admitida en el máster en Nueva York gracias a sus cartas de recomendación para todas mis solicitudes de visado. A Sisa Sierra siempre la recuerdo con muchísimo cariño, pues su espíritu y sus conocimientos en las clases de derechos humanos me impactaron muchísimo y dejaron una gran huella en mí. Tampoco me olvido de Espacio en Blanco… Fue el primer espacio cultural que gestioné y a menudo recuerdo lo que disfruté eligiendo la imagen corporativa, editándolos catálogos y organizando sus primeras exposiciones.

Vida en Estados Unidos

Después de vivir 15 años en Estados Unidos, 3 en Miami y 12 en Nueva York, puedo decir que la vida aquí a veces es insoportable y a su vez muy gratificante. Este país ha sido muy generoso conmigo y me ha dado oportunidades que sé no hubiese tenido en ningún otro lugar. En Nueva York, nunca te sientes extranjero pues es una ciudad de todos. La gente es súper abierta y sus ideas, en su mayoría, son inclusivas y muy progresistas. Lo que menos me gusta es el clima, que se trabaja demasiado y que todo es carísimo. Nueva York está hecha para la gente joven y sana, pero en el momento que envejece o se enferma, la ciudad y sus comunidades no están adaptadas. La ciudad necesita moverse demasiado rápido y estas personas quedan de lado. Por eso nueva York no es una ciudad donde envejecer, pero es una ciudad increíble hasta entonces.

Desde que tuve a mi hijo hace 3 años me he replanteado si Nueva York es el mejor sitio donde vivir, pero la verdad no logro verme viviendo en ningún otro sitio. A veces fantaseo con volver a España, buscarme un trabajo de docente en alguna universidad de artes y vivir una vida más tranquila, pero luego se me pasa 😊. Aunque es cierto que echo de menos el clima, la comida, las vacaciones y a mis amigos de España. También las tardes de cafés, el tiempo libre, los hobbies, el disfrutar de la vida de una manera más pausada y tener más acceso a disfrutar de pequeñas escapadas.

Pero, sin ninguna duda, vivir fuera de España ha abierto mi mente a muchísimas posibilidades y formas de pensar diferentes. He entendido que no hay verdades absolutas y que todos vivimos condicionados por nuestro entorno, así que, cuanto más salimos de él, más aprendemos a ver la vida de una manera más positiva y unificadora.

Vivir la covid19 en EEUU

Vivir la crisis de la covid19 en Nueva York ha sido desolador. Morían miles de personas al día y el sonido de las sirenas en marzo no paraba. Ha sido muy duro pero el espíritu de los neoyorquinos, especialmente después del 11S, es fuerte y muy unido. La gente ha sido, en su mayoría, muy responsable y se ha notado un apoyo entre las comunidades muy bonito.

Debido a la pandemia, tuvimos que cerrar nuestro estudio y el espacio expositivo que apenas habíamos abierto en julio de 2019. Teníamos un programa de residencias para artistas a punto de inaugurarse y todo nuestro programa de exposiciones quedó cancelado también. Para rematar, las restricciones de viaje impuestas por Trump sobre Europa, China y Brasil dejó a muchos de nuestros artistas fuera del país y algunos llevan desde abril esperando a que se levanten las restricciones para poder volver a entrar a Estados Unidos.

Pero esta pausa también me sirvió para que se instaurara en mi cabeza una nueva idea: crear un centro donde todos los creativos y artistas extranjeros puedan reunirse para colaborar y compartir su trabajo, pero de momento es solo un proyecto que espero poder realizar cuando las circunstancias mejoren. A la par, quiero seguir desarrollando mi práctica artística y mi meta es poder exponer en mejores galerías y también dedicarle tiempo a la docencia, ya que dar clases de arte y fotografía es algo con lo que también disfruto.

A nivel personal, la pandemia ha sido devastadora. Mi hijo, que cumplió en septiembre 3 años, tiene autismo y con la pandemia todas sus terapias y clases quedaron canceladas lo cual causó que volviese a perder las pocas palabras y sonidos que utilizaba. Con la apertura de las escuelas en septiembre, ha ido mejorando, pero este tiempo ha sido muy duro. También, mi madre llevaba enferma de cáncer desde 2019 y falleció el pasado octubre. Debido a las restricciones de viaje impuestas por Trump sobre Europa no pudimos salir del país para despedirla y ha sido una de las cosas más devastadoras que he vivido en mi vida.

Pero sigo pensando en positivo. Al menos puedo decir que he podido sobrevivir a la pandemia como madre soltera y dueña de una pequeña empresa, lo cual es una gran suerte y por lo que tengo que dar miles de gracias dadas las circunstancias que a mucha gente le ha tocado vivir.

Os mando un gran abrazo y espero que nos podamos ver en alguna parte del mundo 😊