Ernesto Gardeta y David Villuendas, alumnos de 4º de Fisioterapia de la USJ, quedaron semifinalistas en la PETRHA Cup II, una competición internacional del videojuego de simulación de casos clínicos de fisioterapia PETRHA (Physiotherapy E-Training in ReHabilitation).

Los estudiantes de la USJ descubrieron la competición gracias al docente Diego Jaén, quien compartió la noticia del campeonato con los alumnos. “Vi el mensaje y le propuse a David participar en la categoría de fisioterapia cardiorrespiratoria”, recuerda Ernesto. El torneo contemplaba otras tres categorías además de la que eligieron los alumnos: neurológica, pediátrica y musculoesquelética.

PETRHA nació en el año 2015, de la mano del Institut Régional de Formation Sanitaire et Sociale, un organismo situado en Bègles (Francia) y que forma parte de la Cruz Roja Francesa. Comenzó como una herramienta de gamificación para entrenar el razonamiento clínico y destinada a la especialidad de la fisioterapia geriátrica, pero evolucionó hasta convertirse en este juego que abarca diferentes áreas y que ya ha celebrado su segundo campeonato internacional.

“El torneo se celebró del 18 al 24 de marzo en formato online. Cada pareja trabajaba en una sala virtual y a partir de semifinales podías entrar en las salas de los participantes para ver cómo iban jugando. Fue muy interesante ver cómo otros competidores razonaban e iban resolviendo distintos casos”, explica Ernesto.

Los casos se dividían en tres partes. La primera era de análisis y valoración clínica del paciente. “Podías acceder a su historia clínica, hacerle una entrevista, un examen clínico en camilla, revisar niveles de fuerza, radiografías, resonancias magnéticas, frecuencias cardiacas y respiratorias, tenías acceso a datos de saturación de oxígeno en sangre, gasometrías, espirometrías, etc.”, expone Ernesto. Los participantes contaban con una barra de puntos que se iban gastando conforme seleccionaban la información que querían consultar. De esta manera, debían elegir manera razonada y basándose en las evidencias que les iba proporcionando el caso.

En la segunda parte tenían realizar un diagnóstico escogiendo los puntos relevantes del paso anterior. “Tras seleccionar la información tenías que ordenarla en función de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF) y darle una prioridad”, expone David. Los alumnos de la USJ explican que ya habían trabajado con esta clasificación en las asignaturas de Fisioterapia Pediátrica y Neurológica. “Al participar en el concurso nos dimos cuenta de la importancia de esa herramienta, porque permite que fisioterapeutas de distintos países puedan comunicarse y trabajar juntos de una forma estandarizada”, argumenta Ernesto.

Finalmente, en la última fase, tenían que proponer seis objetivos de tratamiento – tres iniciales, dos a medio plazo y uno a largo plazo – basados en toda la información recopilada y el diagnóstico realizado.

 

 

“El juego es muy completo, porque tienes que utilizar conocimientos adquiridos a lo largo de todo el grado. Además, tener que utilizar la CIF te ayuda a ser muy ordenado y organizado”, resume David. El hecho de tratar a pacientes con diversas patologías les obligaba a aplicar lo aprendido en varias asignaturas. “Aunque participábamos en una categoría en concreto, si detectábamos que algo no funcionaba bien en otro sistema, teníamos que ser capaces de identificarlo y tratarlo”, detalla Ernesto.

Los alumnos de la USJ se movieron en una puntuación entre los 50 y los 60 puntos y se quedaron a tan solo tres puntos de pasar a la final. Posteriormente, en la final, pudieron jugar el último caso para ponerse a prueba, aunque ya no participaran. “En este último juego obtuvimos una puntuación de 69 puntos sobre 100 y los ganadores consiguieron 71 puntos, así que quedamos muy satisfechos”, recuerda Ernesto.

El premio por conseguir llegar hasta semifinal fue la obtención de una licencia de un año del videojuego para la Universidad San Jorge. “Para los alumnos de 1º y 2º quizás sea algo complejo, pero para los de 3º y 4º es perfecto porque les obliga a ver el caso clínico en su globalidad y tener en cuenta conceptos de todas las ramas del conocimiento que nos han ido enseñando a lo largo del grado”, opina Ernesto.

Los alumnos, que ya están en cuarto curso, ya tienen decidido hacia qué área quieren orientar su carrera profesional. La fisioterapia respiratoria es una de las especialidades favoritas de Ernesto. Realizó prácticas en un hospital de Bélgica, uno de los países europeos con más renombre en esta área de especialización, y en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa trabajando en este campo con pacientes que necesitaban rehabilitación del sistema respiratorio después de haber padecido Covid-19.  “Cuando me gradúe, confío en empezar a trabajar pronto en esta área, coger más experiencia y poder participar en algún proyecto innovador en el campo de la fisioterapia respiratoria y cardiovascular. Está demostrado que se puede mejorar la calidad de vida de pacientes con afecciones cardiorrespiratorias combinando técnicas de fisioterapia con educación al paciente y ejercicios terapéuticos.”, manifiesta.

Por su parte, David, que también es graduado en Ciencias de la Actividad Física y de Deporte, quiere abrir en centro de fisioterapia y deporte en su pueblo, Calatorao. Él también tuvo la oportunidad de realizar prácticas en otro país, en su caso, en Francia, un lugar en el que descubrió otro enfoque de trabajo. “Me gustó mucho porque realizan bastante trabajo terapéutico. Primero hacen deporte con los pacientes, luego les tratan, después les enseñan a hacer ejercicios, etc.”, explica. “Me gustaría trasladar esa idea aquí. Basar los tratamientos en ejercicio terapéutico e incluir novedades que hemos aprendido en el grado”, añade.