En un mundo en el que la tecnología avanza a pasos agigantados, no resulta sorprendente que las herramientas digitales se hayan introducido en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad, incluidas las ciencias de la salud. En esta área, han demostrado ser capaces de ofrecer unas aplicaciones que apenas estamos comenzando a implementar. Así pues, los bioinformáticos se posiciona como unos de los profesionales del futuro encargados de aplicar las Tecnologías de la Información y las Ciencias de la Computación en un contexto biomédico para estudiar, analizar y procesar información genética, molecular y clínica. En este sentido, la Universidad San Jorge ha apostado por esta rama del conocimiento incluyendo entre sus estudios el grado en Bioinformática, que tiene una duración de 3 años y puede cursarse como parte de un doble grado con Ingeniería Informática o Farmacia.

 
¿DÓNDE TRABAJAN LOS GRADUADOS?

Actualmente, las ciencias de la salud generan una gran cantidad de datos que hacen necesaria la figura de un profesional capaz de analizarlos y gestionarlos. En ese nicho los bioinformáticos tienen mucho que aportar. Al adquirir capacidades interdisciplinares y conocimientos informáticos y biomédicos, pueden emplearse tanto en la industria farmacéutica y en centros de investigación como en la asistencia clínica trabajando con personal sanitario dedicado a la biomedicina, el desarrollo de fármacos, el diagnóstico clínico y la medicina preventiva, entre otros. Ginés Morata, reconocido biólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, afirma que “los estudios en bioinformática son esenciales hoy en día en la investigación biológica”.

El Senado, a través de la ponencia sobre genómica, recomienda la incorporación de profesionales de bioinformática al Sistema Nacional de Salud

Explica que “puesto que se conoce la secuencia completa del genoma humano (3300 millones de pares de bases) y la posición de muchos genes en el genoma, los métodos bioinformáticos son imprescindibles para identificar la causa de muchas enfermedades genéticas, simplemente comparando la secuencia normal con la de los presuntos mutantes”. De este modo, añade, “una vez detectado el defecto genético se pueden iniciar procedimientos de terapia génica”.

Jesús Carro, director del grado en Bioinformática de la USJ, argumenta que los bioinformáticos son necesarios para apoyar a otros profesionales que no tienen los conocimientos técnicos suficientes para llevar a cabo ciertos procedimientos. “Un investigador en biología al que le interesa analizar una base de datos gigante porque está buscando un problema concreto necesita generar un equipo multidisciplinar en el que el bioinformático realice ese trabajo”, explica.

CONTEXTO LABORAL POR DELANTE

El director del grado afirma que los bioinformáticos están muy demandados “porque hay demasiado trabajo por hacer”. Por un lado, como la captación de datos ahora resulta mucho más sencilla, se ha generado y almacenado gran cantidad de información. Por otro lado, se ha avanzado en computación y es posible hacer Big Data, análisis de datos masivos, inteligencia artificial, etc. “Ahora son necesarios profesionales familiarizados con el entorno sanitario y que, al mismo tiempo, sean capaces de crear y utilizar aplicaciones tecnológicas que trabajen con esos datos. En esa parte entran los bioinformáticos”, explica Jesús Carro.

El mes pasado, el Senado hizo públicas las conclusiones de la Ponencia sobre genómica, en la que han trabajado cerca de 70 profesionales. Se trata de 13 recomendaciones para facilitar la introducción de la medicina personalizada en el Sistema Nacional de Salud (SNS), entre las que se encuentra “la creación de la especialidad de Genética clínica y la incorporación de profesionales de bioinformática al SNS”.

Ginés Morata, miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas: “Los estudios en bioinformática son esenciales en la investigación biológica”

Además, la Asociación Española para la Digitalización, que integra las principales empresas del sector de la tecnología e innovación digital en España, afirmó en diciembre que “en 2020 la demanda de perfiles STEM (iniciales para designar las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) será del 14 % en Europa y del 10 % en España”. Sin embargo, en otro informe publicado en julio afirmaban que “10.000 empleos en el sector tecnológico están vacantes en nuestro país por falta de perfiles cualificados”.  De esta manera, la USJ ofrece a los alumnos la oportunidad de formarse en una profesión cuyas previsiones en el mercado laboral están – y se prevé que seguirán estando – al alza.

Para Ginés Morata, “las perspectivas de los profesionales competentes en esta área son excelentes”, ya que “prácticamente todos los centros de investigación biológica poseen actualmente un departamento de bioinformática”.

 
PERFILES PROFESIONALES

Los alumnos que han comenzado este curso Bioinformática tienen perfiles muy variados, aunque la mayoría son alumnos procedentes de las ciencias de la salud que al mismo tiempo tienen cierto gusto por la tecnología. Paula Tajada, alumna del grado, explica que eligió estos estudios porque le parecieron una “combinación muy buena de muchas disciplinas” y que, aunque tenía claro que quería estudiar algo relacionado con la biología, también le gustaban otras ramas como la química o las matemáticas. Inés Carcas, por su parte, decidió cursar el doble grado junto con Farmacia y afirma estar “muy contenta con la elección” porque, aunque le encantaría trabajar en un laboratorio, está abierta a todas las opciones laborales. Santiago París comenzó el grado en Farmacia el curso pasado y este año ha decidido estudiar también Bioinformática. “Fue una cuestión de ganas de aprender y seguir formándome. Vi que la bioinformática podía complementarme y sería una manera de diferenciarme de los demás porque cuanto más formado estés, mejores oportunidades podrás tener”, concluye.

JUAN CRUZ CIGUDOSA | PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE GENÉTICA HUMANA

Juan Cruz Cigudosa es cofundador de NIMGenetics, empresa biomédica que desarrolla plataformas genómicas de última generación, presidente de la Asociación Española de Genética Humana y vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española de Bioempresas.

¿Qué opinión le merecen los estudios en Bioinformática?

Para mí no solo son recomendables, sino que son necesarios. Actualmente, los datos se integran en la historia clínica del paciente y se manejan de manera analógica, así que la única posibilidad de que esos datos nos permitan avanzar en medicina preventiva y de futuro es desarrollar un manejo diferente por el que la información no solo se acumule, sino que se utilice.

¿Qué perspectivas de futuro tienen los bioinformáticos?

No se me ocurre ninguna otra profesión que tenga más futuro ahora mismo en el ámbito de la biosanidad. Realmente es muy esperanzador, sobre todo, porque parte de que necesitamos profesionales que se dediquen a esto.

¿Podría poner algún ejemplo en el que la bioinformática tenga aplicación?

Donde más datos hay ahora mismo probablemente es en la medicina personalizada, que tiene su base fundamental en lo que llamamos medicina genómica, es decir, estudiar datos de secuenciación masiva de los genes de una persona para encontrar explicaciones a un problema clínico. El manejo de esos datos solo es posible a través de la bioinformática. No existe otra posibilidad. Así que la integración y desarrollo de la medicina genómica pasa por la bioinformática.

¿Qué cambios se han producido en la sociedad que han hecho necesarios a los bioinformáticos?

La incorporación de tecnología del conocimiento en las áreas biosanitarias. Acciones como la secuenciación de cromosomas, genomas, perfiles de expresión, etc. han ocurrido en los últimos 5 años. Ahora son necesarias personas que manejen estos datos de manera diferente a como se ha hecho tradicionalmente.

¿Qué posición ocupa España en comparación con Europa en el ámbito de la bioinformática?

Estamos muy bien posicionados porque ha habido muchísimo desarrollo de esta área a nivel de centros de investigación. Además, la bioinformática no requiere una inversión profunda en instalaciones y los recursos de computación necesarios no son excesivamente caros, así que, como esa parte está más o menos cubierta, a nivel investigador estamos muy bien posicionados.

BIOINFORMÁTICA EN LA USJ

Dobles grados

El grado en Bioinformática de la USJ puede cursarse junto con Ingeniería Informática o con Farmacia. Esta última opción ha sido la más atractiva, ya que 10 alumnos han elegido cursar esta doble modalidad.

Tres años

La duración de tres años hace que el grado sea una buena opción para profesionales que ya tienen otra titulación y quieren especializarse en esta área o que se encuentran realizando otro grado y quieren cursar bioinformática simultáneamente. 

Flexibilidad

El grado está planteado con un formato híbrido entre lo presencial y lo online. Las clases son grabadas y subidas a la nube, de manera que, aunque hay sesiones obligatorias, gran carga de trabajo puede realizarse y seguirse de manera online.

Importancia del inglés

La mitad del grado se imparte en inglés, incluyendo una asignatura en este idioma en primer curso, la mitad de ellas en segundo y siendo la lengua en la que se estudia durante tercero. El director de la titulación explica que se busca que los alumnos “sean capaces de desenvolverse en inglés porque, aunque son perfiles muy demandados en España, en muchas ocasiones, las empresas no trabajan en un contexto exclusivamente español y necesitan el inglés”.