En un mundo en el que la tecnología avanza a pasos agigantados, las ciencias de la salud han encontrado en la ingeniería un potente aliado para mejorar la vida de las personas de manera más rápida y precisa. Los bioingenieros, que cuentan con conocimiento de ingeniería y medicina, se posicionan como unos profesionales destacados con un perfil multidisciplinar y especializado. La Universidad San Jorge ha apostado por formar a alumnos expertos en este ámbito gracias a su nuevo grado en Bioingeniería*.

La bioingeniería aúna conocimientos de ingeniería, medicina y biología para mejorar la vida de las personas a través de la aplicación de la tecnología. El bioingeniero entiende los problemas desde el punto de vista sanitario al mismo tiempo que es capaz de diseñar, instalar y mantener tecnología al servicio de la salud. Esta doble perspectiva le permite crear dispositivos que mejoren los diagnósticos y resuelvan problemas del ámbito sanitario.

Blanca Rodríguez, catedrática de Medicina Computacional en la Universidad de Oxford, trabaja desde hace años con bioingeniería en el departamento de Computer Science. “Utilizamos simulaciones por ordenador de la actividad eléctrica del corazón para intentar entender cómo funcionan las enfermedades y como podría reaccionar el corazón a diversos fármacos”, explica.

Mejorar la vida de las personas uniendo ingeniería y medicina

El bioingeniero cuenta con un perfil mixto de biólogo e ingeniero, por lo que entiende qué aplicación real tendrá en el cuerpo humano la tecnología que fabrique. Siguiendo esta premisa, utiliza los principios de la ingeniería para aplicarlos a la biología y obtener nuevas herramientas diagnósticas; fabrica prótesis y dispositivos para la rehabilitación, ayuda a la discapacidad y la práctica deportiva; crea instrumental médico y aplicaciones destinadas a la cirugía mínimamente invasiva; desarrolla nuevos biosensores y biomateriales; y aplica sus conocimientos en áreas como la ingeniería de tejidos, la medicina regenerativa, la electrónica médica y la impresión 3D, entre otros.

Ángel Alberich-Bayarri, CEO y fundador de Quibim, creó su empresa gracias a la bioingeniería. “Nosotros aprovechamos nuestros conocimientos de procesamiento de imágenes, inteligencia artificial, biología y medicina para crear una tecnología que permita analizar las imágenes radiológicas y convertirlas en datos objetivos que ayuden en la detección y diagnóstico de enfermedades”, manifiesta. “Instalamos nuestro software en los hospitales y estos pasan de la noche a la mañana a ser centros donde se procesan todos estos datos y se generan informes para los médicos que piden las exploraciones y los pacientes”, agrega.

El bioingeniero trabaja en equipos multidisciplinares contando con el elemento diferenciador de dominar dos disciplinas que se ponen al servicio de la salud. Puede trabajar en empresas de diseño y desarrollo de instrumental médico, de diagnóstico e intervención creando, instalando y manteniendo los equipos médicos. También puede llevar a cabo su labor en empresas de desarrollo de equipos y software creando aplicaciones para la gestión de datos biomédicos y tele monitorización. Finalmente, puede formar parte de departamento de I+D+i de empresas, centros científicos o tecnológicos y universidades.

El futuro de la bioingeniería

Aunque se trate de una ciencia relativamente nueva, la bioingeniería es ya una realidad en las empresas y la investigación actual. “La bioingeniería ya es presente. Hay aplicaciones reales y hace falta gente experta. En el futuro, no va a hacer más que expandirse porque es fundamental para la medicina. En cualquier ámbito de la medicina, la innovación se produce la mayor parte de las veces gracias a la ingeniería”, asegura Rodríguez.

Por su parte, Alberich declara que “la bioingeniería ha sido la ingeniería con el mayor crecimiento en número de puestos de trabajo en los últimos años, con una tasa de más del 60% desde el 2012 en países como Estados Unidos”. Esta tendencia “también se está viviendo en estos momentos en Europa”, asegura.

La bioingeniería en Aragón

La impartición de este grado en Aragón mejorará la sanidad en la Comunidad, puesto que “si hay más bioingenieros, habrá más investigadores y emprendedores”, manifiesta Alberich. Lo hará a través de dos vías, explica el ingeniero. “Por un lado, en el ámbito privado, con la necesidad creciente de diferenciarse mediante la incorporación de tecnologías innovadoras en las carteras de servicios. Por otro lado, en el Servicio Aragonés de Salud, con una mayor apuesta si cabe por la investigación y la transferencia tecnológica al sector sanitario, que tanta falta hace en estos momentos de pandemia”, recalca.

Para Rodríguez, la novedad y especialización del grado, ”junto con la tradición en Aragón de investigación puntera en esta área”, dará relevancia a la Comunidad.

*La Universidad San Jorge tiene previsto implementar este grado el próximo curso 2021-2022. La titulación cuenta con el informe de adecuación favorable de Dirección General Universidades y está pendiente del informe favorable de ACPUA y de la autorización de implantación del Gobierno de Aragón.